Así lo afirmó durante la ponencia “La chemosfera del antropoceno”, perteneciente al Curso de Verano ‘Cambio global: causas, consecuencias y gestión’, que la Universidad de Cantabria está impartiendo en la sede estival de Suances.
También, Jordi Dachs Marginet señaló que todos estos contaminantes persistentes, que poseen una vida media alrededor de 40 ó 50 años, “de ahí su difícil eliminación”, una vez que llegan al medio se volatilizan, pasando posteriormente a formar parte de la atmósfera, que los transporta largas distancias “y a su vez los deposita en los ecosistemas perjudicándolos notablemente”.
Uno de los ejemplos más claros, es cuando los contaminantes se depositan en el ecosistema marino, donde alcanzan las cadenas tróficas marinas sobre todo en organismos como el plancton, el fitoplancton o el zooplancton, “bioacumulándose en altas concentraciones que llegan a generar efectos tóxicos sobre estos organismos, los cuales posteriormente son ingeridos por otros seres vivos de mayor tamaño”, añadió Dachs Marginet.
Además, el representante del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales de Barcelona en colaboración con el CSIC, aseguró que se ha demostrado que algunos de estos contaminantes, “incluso en pequeñas concentraciones”, pueden llegar a producir toxicidad sobre el ser humano.
“Estos compuestos pueden llegar a producir desde procesos cancerígenos, hasta alteraciones de los sistemas endocrino, inmunitario o nervioso, ya que el hombre se encuentra expuesto constantemente a este tipo de contaminantes”, añadió el disertante.
Por otra parte, Jordi Dachs Marginet explicó que esta “importante” problemática está recogida “sólo en parte” en el Protocolo de Estocolmo de las Naciones Unidas, “que sería el equivalente al Protocolo de Kyoto de CO2, pero éste sobre los contaminantes orgánicos persistentes”, ya que este tratado sólo incluye doce familias de contaminantes, “mientras en el medio ambiente se concentran en millares”, aseveró.
El disertante hizo referencia a este elevado número de contaminantes existentes, debido a las numerosas actividades humanas que los generan, “desde la agricultura o la industria alimentaria, pasando por los productos farmacéuticos, industriales, o incluso los aditivos de muchos tejidos”, informó.
COMO SE DISTRIBUYEN
Por último, Jordi Dachs Marginet aseguró que actualmente, el problema es conocer cómo se distribuyen estos contaminantes orgánicos persistentes a escala global, cómo entran a formar parte de la vida a través de las cadenas tróficas, los efectos que estos conllevan, así como intentar predecir su comportamiento a partir de sus propiedades físico químicas.
“Todo esto es un vector más del cambio global, ya que es una modificación que estamos introduciendo el ser humano, en la composición de la biosfera”, recalcó Dachs Marginet.
Finalmente, el representante del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales de Barcelona señaló que en la actualidad se están tomando medidas a través de nuevas directivas europeas, “las cuales obligan a la industria a que antes de poner un producto en funcionamiento, debe llevar a cabo un estudio previo sobre el comportamiento de dicho producto en el medio ambiente, y los efectos perjudiciales que éste podría causar”, manifestó.
Fuente: www.europapress.es